|

Las fundaciones y nombres de muchos lugares son a base de advocaciones. Al implantarse la religión cristiana, se operó una profunda transformación en la vida de estos lugares.
Con las “capillas” se desecharon las creencias panteístas de los indios; con el español se desechó a su quechua y a la sombra de la cruz se fundaron pueblos.
Al decir de Juan de Salinas, en su Informe sobre Loxa, todos estos “pobladores dispersos a manera de barrios por tener cerca de sus casas sementeras y tierras apropiadas “, por ser tierra fértil. Había pobladores de mitimaes (1). Estos poblados se hicieron “Doctrinas”
Para reseñar Alamor iniciaremos con el tiempo preincaico de los Paltas, los arqueólogos Collier y Murra dicen que Loja a más de ser una “tierra incógnita arqueológicamente”, en tiempos Pre Incarios, los Indios Paltas, de procedencia Jíbara, y por lo tanto de origen Arawak. Jacinto Jijón y Caamaño, sobre la misma época dice:” El tiempo por lo cual los jíbaros, o sean los Paltas históricos, rompiendo la unidad geográfica de la Puruhá- Monchicas , se establecieron en la provincia de Loja, puede fijarse con certeza, como que corresponde con la época del Tihuanaco”.
Los Paltas nada tienen que ver con la cultura antropófaga jíbara, ni con ninguna cultura amazónica. Muy lejos están las jibarías y el Océano muy cerca. Los mayas vinieron por el Pacífico al Archipiélago de Ancón de Sardinas primero y de las costas fueron a formar los Cayapas y Colorados. Muy lejanas y muy infranqueables son las cordilleras orientales. Las jibarías han vivido en pugna, han efectuado asaltos y otras acciones guerreras, con los pobladores de Cusibamba, Piscobamba y Catamayo, al decir de cabello de Balboa.
No hay duda que la palta, uno de los frutos de más gustoso sabor, “la mantequilla vegetal”, el azteca” aguacatal” dio nombre a los Paltas Túpac Yupangui entró en los valles cálidos conquistados esta fruta y envió semillas a los valles del Incario. No podía faltar la aventura por estos lugares. Familias hispanas vinieron a luchar con la distancia y con la selva, con solo la esperanza de reciprocidad de estos suelos que fructifican hasta sin trabajo. Dicen que fueron los de Arriadle, los Moncada, los Revilla, Apolo, Granda, Guerrero y otros. Con la aventura vino el romance, para dejar unos verdes a los pies de los “panacos”, “Vamos al Amor” fue la simbólica cita para dar salida al lívido así poblar estas sinuosidades que también fueron testigos de dramas de sangre y andanzas amorosas frailunas. |
![]() |